Arca de Insaculación, pieza de la semana del Museo de Campillo

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Estrenamos la iniciativa de reseñar cada semana una pieza destacada de la colección de cara a animar a campillanos y visitantes a pasarse por el Museo y conocer mejor la historia y formas de vida (en muchos casos desaparecidas) de nuestro pueblo.

La primera pieza es el Arca de las Tres Llaves o Arca de Insaculación.

Está fechada en el año 1817 y se hallaba en posesión de Javier Álvarez Lledó, quien generosamente la ofreció al Museo.

Sirvió como cajón para poner la leña de la estufa y corría riesgo de acabar con la misma suerte que la leña que guardaba. En la primera restauración que le hizo Javier fue convertida en mueble bar. Fue donada al Museo y recuperada por el tallista de la madera y excelente restaurador Pepe Asunción.

En dicha restauración se recuperó la inscripción en la que puede leerse la fecha y el nombre del Alcalde Mayor que la mandó hacer, D. Pedro Enrique Montero.

Por cierto, el nombre la calle de Montero viene por este alcalde, ya que vivía en la conocida como casa de las Pías. En realidad la calle se llamaba «calle de la Cruz de Montero» ya que sobre el dintel de esta casa hay una cruz, que quizá sea la que dió el nombre a la calle.

El arca se destinaba a la elección de los diversos cargos públicos municipales mediante el sistema de insaculación, es decir, servía para la elección de las personas que podían ser elegidas (por su hacienda, su fortuna, formación, etc.), cuyos nombres se hallaban depositados y escritos en un papel ubicado dentro de una bola de cera que era extraída por la mano inocente de un niño de seis años.

Cara interna de la tapa del arca de insaculación.
Cara interna de la tapa del arca de insaculación.

Esta elección de cargos públicos solía hacerse el primer día del año, abriéndose el arca mediante las llaves en posesión de sus custodios, el Alcalde, el Cura y el Escribano, quienes, una vez finalizado el acto, la volvían a cerrar y guardar hasta el año siguiente. Pese a su aparente transparencia y claridad del proceso, no podemos olvidar que la pieza pertenece a la etapa del absolutismo fernandino, en la que predominaron las prácticas del caciquismo más atroz.

Aparte de servir para la elección, cumplía funciones de arca de caudales, era, digamos, la caja fuerte del ayuntamiento, y para evitar robos tenía las tres llaves y la abrían tres personas , más difícil de conchavarse para robar dinero.

Santiago Montoya Beleña

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